Cradle Mountain – Stanley

Luego de ese gran fin de semana en Hobart, quedaban dos días y un poquito más para recorrer. Acá les contamos sobre los últimos momentos en Tasmania.

Día 8 – Salimos tempranito en dirección norte. Un precioso día nos acompañó durante toda la mañana y nuestra calmada y siempre grandiosa pasada por el Gran Lago. Luego de un par de horas tras el volante, hicimos el primer desvío hacia las montañas, y paramos por un tecito y algo para acompañar, en un perfecto mirador en Mount Roland. Con la guatita llena y ya bien despiertos, fuimos rumbo a nuestro destino oficial del día, y más o menos a las 11.00 llegamos por fin a este monumental parque nacional.

Cradle Mountain es un destino de aquellos que atraen a mucha gente, y con razón! Es gigantesco, hermoso, y con mucho por hacer y conocer. La gran mayoría de personas, como nosotros, sólo va por el día a recorrer lo más posible. Los más aventurados y con más tiempo, suben la montaña y recorren algunas lagunas en lo alto, lo que lleva unos cinco o más días para lograr. Lamentablemente nosotros simplemente nos quedamos un par de horas, lo que nos dio suficiente tiempo para caminar alrededor del Lago Dove, que está a los pies de la majestuosa montaña. La caminata es de lo mejor; muy fácil, bien cuidada, y no te aleja en ningún instante ni de la montaña ni del lago, así que en todo momento puedes observar la belleza del paisaje por donde sea que mires. A medio camino alrededor del lago, una parada más para otro pancito amasado del fin de semana con Vahid. Un amigo cuervo nos acompañó en la merienda, para luego terminar la ruta y partir en búsqueda de más para ver.

Volvimos un par de kilómetros, nos alejamos un poco de la montaña para caminar por las pampas aledañas, cerca de los arroyos, donde pudimos observar a muchos wombats! Como la mayoría de marsupiales y otros animalitos acá en Australia, el ocaso y el alba son los momentos ideales para observarlos pastar junto a sus familias. Ya eran casi las 5pm así que la hora era perfecta. Nosotros por nuestra parte teníamos que seguir avanzando más hacia el noroeste, donde gracias a nuestro aliado “Couchsurfing”, Susan nos esperaba en su casita en Smithton.

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Wombat!

Así, con poca luz del día, un pequeñito snack en el camino, y otra parada para combustible, nos fuimos derechito a Smithton, donde arribamos ya entrada la noche. Ahí nos recibió Susan con sus tres simpáticos hijos, y una hermosa y saludable cena de pescado local y ensaladas varias. Después de la excelente comida, una buena conversa, todo el mundo a dormir. Había que prepararse para tempranito partir junto a Susan y toda la rutina de los chicos y el colegio.

Día 9 – Nos despedimos de Susan, muy agradecidos por su hospitalidad y buena disposición, my felices de haber sido sus primeros invitados a través de Couchsurfing. Partimos entonces a Stanley, a ver un lugar muy particular al cual se puede caminar hasta lo alto y observar toda la costa alrededor. Hablamos del lugar llamado La Nuez (The Nut), que es muy bella, aunque con lluvia y fuerte viento, no pudimos ver mucho. Para más remate del clima, se encontraban arreglando uno de los cables de los ascensores, por lo que no se podía subir ni si quiera a pié, a causa de las obras llevándose a cabo en el lugar. La caminata estaba clausurada, pero nos permitieron caminar un poco hacia arriba, sin embargo no podíamos pasar por donde estaban trabajando.

En fin, como era temprano en la mañana, pudimos ver a muchos wallabies del típico oriundo de Tasmania, los cuales pastaban y jugaban por todas partes. Sin esperanzas de ver mucho más, porque el día estaba muy nublado, lluvioso y también frío, partimos rumbo al trayecto que nos llevaría a Hobart, esta vez por el lado oeste de la isla, en la que se conoce como la carretera oeste del explorador (Western Explorer Road).

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Stanley – Tasmanian Pademelon

Después de estar perdidos en el campo, en medio de granjas, con muchos caminos por aquí y por allá, con mucha lluvia y con poca señal para el celular, dimos finalmente con la bendita carretera y comenzamos a andar. Un soberbio paisaje se dejó observar luego de que la lluvia parara de un rato para otro y desapareciera por completo. No por nada existe el dicho local que dice: Si no te gusta el clima en Tasmania, espera diez minutos.

El camino te obliga a mirar a todos lados, en una extraña mezcla entre montañas, árboles, y hasta un toque desértico a nuestro alrededor. Luego de unas horas en ruta, y otro par de paradas por ahí para contemplar la vasta extensión de belleza, una pequeña estirada más de piernas en el río Donaldson, y finalmente llegamos a Corinna. Es un pequeñísimo lugar a orillas de otro río más allá, el Pieman, donde caminamos un poco y almorzamos escondidos de todo, a orillas del agua que fluía con calma, dándonos la música ideal para disfrutar de la pequeña merienda. Había que cruzar el río para poder avanzar, y nada menos que en un pequeñito ferry para hacer el viaje aún más pintoresco. La cruzada del río se disfrutó profundamente; la hermosa tranquilidad del río, y el sorpresivamente soleado día, hicieron del cruce del río Pieman un momento hermosísimo.

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Corinna – El embalse
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Corinna – Cruzando el río Pieman

Así que acompañados de este sol seguimos durante todo el día, parando por ahí y por allá, disfrutando de cada minuto del día, y tomando una gran fotografía mental de todos los magníficos momentos en la ruta.

Eso de parar y comer en medio de un valle, donde sólo se escucha el cantar de las aves, el fluir del río más el aroma de un calentito té, es una cosa impagable, quizás hasta mis momentos favoritos se resumen en estas paradas para el té.

De Corinna a Zeehan para cargar combustible, y de ahí derechito al minero pueblo de Queenstown, donde abunda una roca muy llamativa y de un amarillo fuerte. Aquí se respira un pesado pero tranquilo aire de trabajo y tranquilidad, donde las personas que habitan esta pequeña ciudad solían extraer oro y cobre, pero ahora se limita a otros minerales de menor valor. Finalmente, de Queenstown hacia el sur, pasamos por el Lago Saint Clair, pero muy brevemente ya que quedaba mucho más por avanzar aún. Vimos la montaña Cradle, la misma que vimos ayer, pero desde el otro lado y con la cima totalmente descubierta de nuves.

Finalmente paramos a tomar el último tecito del día por las cercanías de Hamilton, en medio de la nada, donde nuestra única compañía fuimos nosotros mismos y la naturaleza. Después de esto, sólo quedaba la llegada a Hobart, luego de un día de muchísimo recorrido y variados paisajes maravillosos.

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Hamilton – O mejor dicho en medio de la nada
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La última foto de este fenomenal paseo.

Con alrededor de 2200 kilómetros recorridos, le teníamos que decir adiós a Tasmania, de donde nos vamos con energías renovadas, enamorados por completo de esta isla que sólo nos trajo felicidad y bonitos momentos que ahora ya son un recuerdo invaluable e inolvidable. El video de este largo recorrido de dos días desde Hobart hasta Smithton y de vuelta lo puedes ver acá, además de varias fotos en la galería más abajo. No olvides dejarnos tus comentarios de qué te parece Tasmania a juzgar por lo que observas en los videos. A nosotros nos interesa mucho que nos hagas  saber lo que opinas! Gracias por leer!

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